domingo, 13 de julio de 2014

CUENTOS

LA MÁGICA DESAPARICIÓN DE ANDREA

 Andrea es una niña de diez años, muy traviesa y con una gran imaginación, vive con su padre y su hermano, su madre  falleció hace algunos años atrás. Un día cuando regresaba de la escuela cansada de clases, subió a su cuarto, se cambió de ropa y  empezó a leer, pues eso le encantaba, luego imaginaba que conversaba  con su gato “Micifuz” y pensaba que él era el rey del mundo animal.  Siempre pedía como deseo vivir en un mundo mágico y no salir jamás. 

Cierto día escuchó ruidos que salían de su armario. La niña no podía moverse, estaba  nerviosa y no quería abrir la puerta, cuando escuchó que su gato le decía “abre Andrea, confía en mí”, la  niña estaba muy consternada pues su imaginación se convirtió en realidad, y dudosa le hizo caso. Maravillada vio que en el interior de su clóset todo el reino animal se encontraba ahí y todos los animalitos hablaban y hacían reverencias al gato Micifuz. Ella le contó a su padre y hermano lo que sucedía pero no le creyeron. Todos los días al regresar de la escuela jugaba en su clóset, pero a las tres de la tarde los animalitos desaparecían de aquel lugar y todo volvía a la normalidad.

  Una noche a Andrea se le ocurrió dormir dentro de su cómoda pero desde ese momento desapareció. Ella podía ver el mundo a su alrededor pero no salir de aquel lugar, su gato le dijo que estaba encantada y que no debió haberle hecho caso y tener cuidado con lo que pedía.


CRUEL DESTINO

Luis y Samanta de 14 años, eran los mejores amigos, iban siempre a la escuela juntos y vivían en el barrio La Tola ubicado en el centro de la ciudad de Quito, pero por cuestiones de trabajo de sus padres, tuvieron que separarse y perdieron todo tipo de contacto. Después de 10 años el destino hizo que se encontraran Luis era médico y Samanta enfermera.

Aquel día se tornó gris, Samanta estaba nerviosa, vio a aquel muchacho alto, delgado y de cabello castaño, mientras ella se acercaba y se alejaba, su corazón latía a mil por hora, hasta que finalmente se atrevió:

-Disculpa… ¿tu nombre es Luis?
-Sí, ¿cómo lo sabes?
-bueno, yo… ¿te acuerdas de mí?
Soy Samanta, éramos amigos hace diez años, que pena que no te acuerdes.

-oh ¿en verdad es así?... lo siento Samanta, tuve un accidente y perdí la memoria
-pero ¿cómo sucedió eso? ¿Estás bien? Lo siento mucho, bueno sólo quería decirte que no te he olvidado y que siempre te he recordado y querido. Quisiera que nos diéramos una oportunidad y…

-Samanta lo siento, yo me he casado.
Las hojas del árbol cayeron y empezó a llover. Qué triste reencuentro, qué triste!!!
Pobre Samanta vivió enamorada sin esperanza alguna.


 POEMAS



RECUERDOS


Las sonrisas que no vi a tiempo,
los detalles que desprecié,
la canción que no quise escuchar,
las miradas que esquivé.

Todo forma ya parte del pasado,
que al momento de recordar
hieren cual espadas,
 no sólo mi corazón sino en mi alma también.

Los corazones rotos que se abren,
cual grietas en los muros de la soledad,
están separados y juntos a  la vez,
¿por qué estos recuerdos no se van?

Los ojos se quedan ya sin lágrimas,
las campanas de la iglesia han dejado de funcionar,
el frío va secando tu respiración,
Y tú ni cuenta te das…




UN AMOR QUE NACIÓ PARA MORIR


Todo nació por esa duda en el corazón,
cuando menos lo esperé estaba ahí,
frente a esas dos hermosas estrellas,
 donde encontré mi calma,
el día era gris pero el sol estaba a mi lado,
la alegría se dibujada en mi rostro,
pero sólo fue  una confusión y
repararlo me ha costado mucho.

Jamás había visto a esa persona de esta manera,
me di cuenta muy tarde,
ya no se puede regresar el tiempo,
amarte es tan doloroso, como pisar las agujas
con los pies descalzos.

Todo cambió, la lejanía que antes era distancia
ahora es la indiferencia cortante del afilador destino
que juega con nosotros,
si antes te hubiera visto, pero no lo hice,
duele verte lejano, duele pensarte,
duele extrañarte y duele mentirte.




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